Hoy por hoy podemos decir que la crisis económica y política que comenzó en 2008 es parte del pasado.
El partido PIO (Partido por la Inteligencia y la Organización) ha tomado las riendas del país y ha conseguido encauzarlo en una trayectoria firme y constante de crecimiento sostenido.
Nuestro Presidente del Gobierno, Javier Ruiz de tan sólo 31 años, se ganó la confianza de todos los españoles y la repulsa del resto de partidos, al surgir casi de la nada con un programa electoral claro, contundente y de sentido común, que está cumpliendo a rajatabla punto por punto. Su equipo de gobierno, formado por hombres y mujeres jóvenes, formados, serios e incorruptibles, que anteponen el interés de todos los ciudadanos a los suyos propios, es foco de admiración de la mayoría de los españoles salvo de los incondicionales de otros partidos (que cada vez son menos). Este equipo gobierna para todos los colectivos, para empresarios y trabajadores, para inmigrantes a los que facilita la integración, el trabajo y la tributación en España, para el medio ambiente, para el desarrollo, etc, y está consiguiendo hacer de España un país con identidad propia, compacto y con un futuro firme. Las empresas españolas son referente mundial, y la marca España vuelve a levantar admiración fuera de nuestras fronteras.
Han dimitido de este partido algunos integrantes sobre los que volaba una ligera sospecha de corrupción, y han sido expulsados otros (pocos) de los que se cree que no han seguido un comportamiento ético, acorde con el puesto que representan.
Se ha creado un Ministerio de Control, encargado de fijar los sueldos de los cargos públicos (que hasta ahora se autoestablecían) en función de variables como la responsabilidad del puesto, el número de habitantes que representan o la productividad de su gestión si la hubiera; el de los altos cargos de empresas y entidades financiadas con capital público según variables similares a las anteriores; y de administrar los fondos públicos evitando así el despilfarro que hemos sufrido en años anteriores.
Los españoles en respuesta, por fin hemos tomado conciencia y prácticamente ha desaparecido la economía sumergida, ha disminuido considerablemente el desvío de fortunas a paraísos fiscales y por todo ello han bajado los impuestos y subido el poder adquisitivo de la población.
Gracias a esta gestión, la deuda pública de España ha desaparecido y ahora se genera un superávit que crece año a año y que se distribuye de la siguiente forma: un tercio a la concesión de ayudas al estudio y becas, pensiones y bajas, y bienestar de la población en general; otro tercio a I+D+i convirtiéndonos así en uno de los países con mayor proyección en el terreno de la investigación; y el tercio restante a invertir en deuda de otros países, acción esta por la que se generan intereses que vuelven a la parte alta de este ciclo.
Los científicos, ingenieros y empresarios exiliados por la crisis están volviendo a España al ver aquí un terreno abonado y un futuro seguro donde hacer carrera. Ahora se les trata como profesionales de alta cualificación y no como becarios.
El resto de partidos tratan inútilmente de sacar trapos sucios y borrones en la trayectoria inmaculada del partido PIO, que caen por su propio peso quedando en un vergonzoso ridículo.
Ahora España vuela por si sola. Soltó la mano de Alemania y hemos pasado a ser el ejemplo que admira el resto de países del mundo desarrollado.
Muy mal lo tienen que hacer los gobiernos futuros para que este tren descarrile.